Por qué me gustó la película Karate Kid Legends

El pasado sábado 9 de agosto, padres, alumnos y miembros del dojo Goju Ryu Studio nos reunimos para ver Karate Kid Legends en una sala privada de cine alquilada especialmente para nosotros. Como escuela de karate de okinawa, sentimos que era un paso necesario—y lo que vivimos juntos superó todas las expectativas.

El evento fue mucho más que ver una película: fue una celebración marcial, familiar y emocional. Aquí comparto algunos de los motivos por los que esta experiencia nos marcó profundamente.

Porque hay una conexión histórica real

La película retrata la herencia del kung fu sureño, y eso guarda una relación directa con nuestras raíces:

Durante el siglo XIV, llegaron a Okinawa las llamadas 36 familias provenientes del sur de China, muchas de ellas practicantes de kung fu. Este intercambio cultural dio origen al karate de Okinawa, estrechamente vinculado al kung fu tradicional, como dos ramas de un mismo árbol ancestral.

Además, existe una leyenda fascinante que refuerza esta conexión —aunque en la película se cuenta al revés:

 

El naufragio de Chinto (Annan)

Se cuenta que un marinero chino llamado Chinto (también conocido como Annan) naufragó en Okinawa y fue acogido por los locales.
Chinto era experto en Shaolin Kung Fu y enseñó sus técnicas a los okinawenses, influyendo directamente en el desarrollo del karate.
De hecho, uno de los katas más antiguos del karate tradicional lleva su nombre: Chinto.

En Karate Kid Legends, la historia se invierte: el personaje okinawense naufraga en China. Aunque es una licencia narrativa, nos recuerda lo importante que es conocer las verdaderas raíces del karate, que nacen del encuentro entre culturas, del respeto mutuo y del aprendizaje compartido.

Porque las coreografías fueron geniales

Aunque el karate de Okinawa y el kung fu del sur de China no son estilos acrobáticos, la película nos regaló escenas de combate espectaculares.
Las coreografías recuerdan a la época dorada de Jackie Chan, con movimientos fluidos, precisos y visualmente impactantes. El joven protagonista lo ejecuta con gran habilidad, y aunque no refleje fielmente los estilos tradicionales, esa es la magia del cine: emocionar, inspirar y hacer soñar.

Porque lo vimos en familia

Disfrutar Karate Kid Legends rodeado de las personas que entrenan, comparten y viven el karate contigo—padres, hijos, compañeros y el sensei—es una experiencia difícil de superar.

Fue una mañana llena de sonrisas, charla, complicidad y valores. Y sí, las palomitas también volaron.

«Ver a nuestros alumnos emocionarse con una película que rescata el espíritu del karate tradicional es una alegría inmensa. El cine también puede educar, inspirar y formar, si se ve con ojos de practicante.«
— Sensei Alberto, director de Goju Ryu Studio

Porque podemos canalizar lo que sentimos en el dojo

Aunque el cine dramatiza, hay valores y conceptos que coinciden con nuestra práctica diaria. Y lo más bonito es que podemos traducir esa emoción en entrenamiento, en técnica, en filosofía.

Elemento en la película

En el dojo

Espíritu de superación

Entrenamiento constante

Relación alumno-maestro

Vínculo respetuoso y humano

Conexión emocional con el arte

Kata, meditación, reflexión

Técnica espectacular

Técnica precisa, control y respeto

El cine inspira. El dojo transforma.
Y cuando ambos se encuentran, nace algo poderoso.

Porque nos motiva a comenzar la nueva temporada

Este evento fue el impulso perfecto para arrancar el curso 2025–2026, que comienza en septiembre con energía renovada:

  • Clases regulares para todas las edades
  • Entrenamientos temáticos vinculando cine y técnica
  • Inscripciones abiertas para quienes quieran unirse

 

Este septiembre, el camino continúa. Te esperamos en Palma, en Calle Juan Gris 77.

 

 

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